En los últimos años, como ha sucedido en la mayoría de países europeos, el sentimiento antiinmigracion ha crecido considerablemente en Irlanda. Sobre todo en la región del norte de la isla, parte del Reino Unido. El pasado mes de julio acaparó portadas cuando, durante las marchas de los protestantes orangistas, un grupo decidió quemar la figura en cartón piedra de una patera con migrantes en su interior. Bajo la misma se colocó un letrero en el que se leía 'Stop the boats' (parad las pateras). Fue la triste guinda que puso fin a una serie de incidentes que estalló a raíz de la violación de una joven a manos de dos hombres extranjeros, y que alcanzó su punto álgido con la quema de viviendas de inmigrantes.
Unas decenas de kilómetros al sur, en Dublín, capital de la Irlanda independiente, un caso similar incendió los ánimos el pasado mes de octubre. Al grito de 'Irlanda está llena', un millar de manifestantes se enfrentó con la policía en las inmediaciones de hoteles que acogen a solicitantes de asilo. Desafortunadamente, este tipo de altercados son cada vez más comunes. Incluso la prensa india analiza la situación con un titular que debería hacer pensar en la respuesta: "¿Por qué un país en gran medida pacífico y moderado está indignado con los inmigrantes?", se pregunta The Print.
Poco a poco, el debate va derribando las habituales etiquetas de racismo y fascismo para dominar la agenda de los partidos más moderados. El gobierno irlandés, siguiendo los pasos de otros, anunció el pasado día 26 reformas a su legislación migratoria para tratar de detener las llegadas. En 2024, la población irlandesa creció un 1,6%, siete veces la media de la Unión Europea, y los políticos comienzan a preocuparse -aunque de momento solo lo reconocen en privado- por lo que hasta hace no hace mucho se consideraba una teoría conspiranoica de la extrema derecha: el gran reemplazo.
El ministro de Justicia de la república, Jim O'Callaghan, aseguró que ese crecimiento demográfico, justo cuando la tasa de fertilidad de la población local cae a mínimos, es "preocupante" porque pone "gran presión en la capacidad del país para proveer servicios básicos a la población", entre ellos la vivienda, y sentenció que es necesario "un cambio de políticas". La cuestión cultural e identitaria, sin embargo, continúa siendo tabú en el centro del espectro político.
La Unión Europea, en su lentitud habitual, también ha reaccionado: el lunes avaló la creación de centros de detención para inmigrantes y aprobó la directiva de retornos que debería agilizar las deportaciones de quienes ven rechazada su solicitud de asilo. En este escenario ha irrumpido también el informe sobre la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, donde se señala que Europa se enfrenta "a la desaparición de su civilización" como consecuencia de las políticas migratorias.
- Nuevo Movimiento Republicano: Encapuchados contra la inmigración.
Hay quienes creen que los cambios en las políticas migratorias para detener el flujo de llegadas no son suficientes y plantean ir más lejos. Demasiado lejos. Es el caso de los integrantes del Nuevo Movimiento Republicano, un grupo norirlandés de nuevo cuño que la policía aún no sabe si tomarse en serio, pero que la semana pasada publicó un vídeo que retrotrae a los tiempos del IRA. En las imágenes aparecen tres hombres armados y con el rostro cubierto que se definen como patriotas y que aseguran estar "frustrados con la inmigración masiva".
Frente a la bandera tricolor irlandesa, amenazan con llevar a cabo "acciones inmediatas contra cualquiera que amenace nuestra forma de vida y la seguridad de nuestras mujeres y niños", y señalan directamente a los políticos norirlandeses, a los que consideran objetivos legítimos. "No nos quedaremos de brazos cruzados más tiempo viendo cómo nuestra cultura y religión son destruidas por la gente que pusimos en el poder", afirman, poniendo la diana en concejales y diputados. "Tenemos sus direcciones, conocemos sus movimientos; cada uno de ustedes es un objetivo legítimo".
Como no podía ser de otra manera, esta amenaza terrorista ha sido condenada por todos los partidos políticos de la región, incluido el Sinn Fein, que fue brazo político del IRA. "Son siniestras amenazas emitidas por matones sin rostro", afirmó el parlamentario Daire Hughes, que consideró el manifiesto grabado como "un ataque contra la democracia". Sin duda, movimientos como este, que esperemos quede en algo anecdótico, desvián la atención de una tendencia que se comienza a apreciar en otras regiones independentistas. Salvando las -grandes- distancias, ahí están Reform UK en el Reino Unido o, más cerca, Aliança Catalana.
La inmigración irregular está poniendo a los partidos de izquierda de toda Europa en un brete, dejando en evidencia la necesidad de que surjan formaciones que crean en un sistema social robusto y en una sociedad justa y equitativa, pero que no caigan en lo 'woke', en el buenismo, y den respuesta a las legítimas preocupaciones de muchos de sus votantes. De lo contrario, como se ve ya claramente en Europa, la polarización solo continuará creciendo y, con ello, el peligro de que se acabe llegando a las manos.
- Estrategia de Seguridad Natural: El apocalipsis cultural que vaticina Washington.
Cuando se hace una afirmación, a veces es más relevante quién la hace que qué se dice. La presentación de la Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos es buen ejemplo de ello. Viene firmada por Donald Trump -aunque no es su autor- y eso ha sido suficiente para descalificar su contenido sin siquiera analizarlo. Con diferencia, el capítulo más polémico ha sido el que dedica a Europa.
El documento describe al Viejo Continente como un territorio en declive cuyos problemas van mucho más allá de la economía y la defensa. "Europa continental ha ido perdiendo peso en el PIB mundial (del 25% en 1990 al 14% en la actualidad), en parte debido a regulaciones nacionales y transnacionales que socavan la creatividad y el espíritu de trabajo", se lee. Sin embargo, el texto pone el énfasis en otro aspecto: "Este declive económico se ve eclipsado por la cruda posibilidad de que su civilización desaparezca".
Culpa de esto último a "políticas migratorias que están transformando el continente y creando conflictos". Y suma, entre otras cosas "la censura de la libertad de expresión -se entiende que como efecto de lo políticamente correcto-, la caída de la tasa de natalidad y la pérdida de la identidad nacional". Se trata de un cóctel que, "si no cambia, dejará un continente irreconocible en solo 20 años". Con su falta de tacto habitual, el vicepresidente JD Vance afirmó que "el Reino Unido puede convertirse en el primer país islamista con armas nucleares" y que "la mayor amenaza para Europa no es ni China ni Rusia, sino la propia Europa".
En lo que a Estados Unidos respecta, el informe advierte de que "no está claro si ciertos países europeos tendrán economías y ejércitos lo suficientemente fuertes como para seguir siendo aliados fiables". Y subraya lo que está sucediendo con la invasión de Ucrania, que achaca a la falta de autoconfianza europea: "A pesar de que tienen una fuerza claramente superior a la de Rusia en todas las métricas, excepto en la de armas nucleares, muchos países consideran a Rusia una amenaza existencial". Porque de poco sirve tener mucha fuerza si no se está dispuesto a usarla.
Es más, el informe considera que la invasión de Ucrania tiene "el perverso efecto" de incrementar la dependencia externa de países como Alemania, ya que sus empresas "van a China para utilizar el gas ruso que no les llega a casa". Por eso, es en interés de Estados Unidos acabar con la guerra en Ucrania cuanto antes para estabilizar Europa. De hecho, el texto incide en que Washington quiere que "Europa siga siendo europea, que recupere su autoconfianza civilizatoria y que abandone su fallido enfoque en la asfixia regulatoria".
Independientemente de que Trump guste o no, y de que diga lo que dice como líder de un país de inmigrantes, hay algunos bofetones bien merecidos en esas palabras. Realidades que deberían promover una reflexión política y social a todos los niveles, para poner remedio antes de que sea demasiado tarde. Desafortunadamente, no parece que vaya a suceder, porque el cortoplacismo es lo que mueve a unos líderes demasiado ocupados en tapar sus casos de corrupción y luchar en un cuadrilátero exclusivamente ideológico que condena a la ciudadanía a convertirse en la rana en la olla cuya temperatura va subiendo hasta hervir.
- Delincuencia: 'Mind the grab'.
La epidemia de robos de móviles en Londres ha alcanzado ya tal magnitud que en los pasos de cebra, allí donde pone "mira a la derecha" o "mira a la izquierda", han añadido una frase: "Mind the grab" (cuidado con el robo). Juega con la tradicional advertencia del metro, "Mind the gap", que advierte del espacio que queda entre el andén y el tren, y es una forma humorística de recordar a la gente que en la capital londinense es mejor no sacar el móvil. Pero también refleja una enorme tolerancia con delitos menores que, sin embargo, incrementan sustancialmente la sensación de inseguridad ciudadana. Se advierte de un delito que no se ataja.
Las estadísticas son contundentes: cada año se roban en Londres en torno a cien mil teléfonos móviles. Es una cifra que triplica la registrada en 2020 y que representa casi la mitad de todos los robos de teléfonos del país. Un magnífico reportaje de Channel 4 -liderado por un excriminal- demuestra lo rápido que se puede perder el aparato cuando se está usando en la acera, y tira del hilo para mostrar cómo funcionan estas redes de jóvenes que van en bicileta eléctrica "tuneada" y arrancan el "smartphone" de las manos de quienes lo usan distraídos. Es un robo, ya que hay violencia, pero los policías que lo persiguen afirman que quienes lo perpetran entran por una puerta y, a menudo, salen por otra.
Que la sentencia contra un ladrón sea noticia deja en evidencia que muchos no acaban en la cárcel, aunque algunas operaciones se cierran con más arrestos. Es el caso de la llevada a cabo el pasado mes de octubre, cuando un grupo de 18 personas fue detenido acusado de enviar hasta 40.000 terminales despiezados a China.
Independientemente de lo peligroso que es ir normalizando este tipo de delincuencia, el reportaje de la cadena británica cuenta con un testimonio demoledor: el de un chaval que se dedica a robar teléfonos porque considera que las penas son bajas y que "se gana más que en un trabajo de 9 a 5". No mostraba ningún atisbo de remordimiento, ni preocupación por el daño que puede causar a niños o mayores, muestra de que ahí Europa tiene un reto educativo y de respeto colosal.
(Zigor Aldama, Newsletter 'El mundo, explicado', Ideal, 10-12-25)