Luz Casal: "Nunca he perdido de vista el esfuerzo de mis padres para darme una vida que verdaderamente no me correspondía"
La gallega lanza 'Me voy a permitir', un álbum poderoso en el que conviven canciones originales con clásicos y colaboraciones como las de Carla Bruni, 'Wix' Wickens o Chris Barron
"Hay mucha gente que considera que los que nos dedicamos a este mundo solemos tener varias capas de maquillaje. Yo estoy haciendo el ejercicio contrario: quitarme todas las máscaras y mostrarme como soy. Y mostrar lo feo y lo vulgar también es interesante"
"Yo tengo una exigencia propia, sobre todo cuando vas más alla de tu mundo más íntimo, de tu yo, que es tener la mejor cara. Pero no me refiero solo a lo físico, sino ser lo más amable o lo más inteligente posible"
"No tengo mucha idea de lo que significo para mucha gente. Quizás porque siempre he tenido temor a que si sé que soy importante para otra persona, eso me haga vanagloriarme o crecerme en mi autoestima"
"Sé de lo que soy capaz. Por eso sé que hay propuestas actuales que jamás en la vida llegaré a hacer, porque seré incapaz, o no tendré la soltura ni el talento"
"Cuando grabé las canciones para la película de Pedro Almodóvar, mucha gente pensaba que me iban a tirar a los cocodrilos por dejar de hacer rock. Y no es que dejara de hacer rock, es que ampliaba mi manera de hacer música"
"Probablemente vivamos el mejor periodo de la humanidad a nivel global, pero sigue habiendo los mismos problemas de siempre, que son las guerras o las diferencias enormes del que gasta 300.000 en un bolso y el que no tiene 300.000 en toda su vida"
"Yo nunca he perdido la visión de cuáles son mis orígenes, de cuál ha sido el esfuerzo de mis padres para ofrecerme una vida que verdaderamente no me correspondía en el sentido de tener acceso a muchas cosas que los demás niños y niñas del entorno no tenían"
"Rufino, ahora, estaría meneando el culo. Iría a todos los conciertos de música urbana, sería fan de lo último. Rufino describe perfectamente ese tipo de persona que, sin tener mal fondo, es un picaflor y se une a todas las modas que haya"
Luz Casal.- Nacida en Boimorto, A Coruña, María Luz Casal Paz es a sus 67 años una de las solistas más reconocidas de nuestro país. Las ventas de sus discos ascienden a más de cinco millones entre álbumes de estudio y recopilatorios, con temas inolvidables como 'Loca', 'Te dejé marchar', 'No me importa nada' o 'Besaré el suelo'. Este año el rey Felipe VI le concedió el título de marquesa por ser un exponente de la cultura y las artes. Ha superado dos veces un cáncer de mama
"Hay mucha gente que considera que los que nos dedicamos a este mundo solemos tener varias capas de maquillaje. Yo estoy haciendo el ejercicio contrario: quitarme todas las máscaras y mostrarme como soy. Y mostrar lo feo y lo vulgar también es interesante"
"Yo tengo una exigencia propia, sobre todo cuando vas más alla de tu mundo más íntimo, de tu yo, que es tener la mejor cara. Pero no me refiero solo a lo físico, sino ser lo más amable o lo más inteligente posible"
"No tengo mucha idea de lo que significo para mucha gente. Quizás porque siempre he tenido temor a que si sé que soy importante para otra persona, eso me haga vanagloriarme o crecerme en mi autoestima"
"Sé de lo que soy capaz. Por eso sé que hay propuestas actuales que jamás en la vida llegaré a hacer, porque seré incapaz, o no tendré la soltura ni el talento"
"Cuando grabé las canciones para la película de Pedro Almodóvar, mucha gente pensaba que me iban a tirar a los cocodrilos por dejar de hacer rock. Y no es que dejara de hacer rock, es que ampliaba mi manera de hacer música"
"Probablemente vivamos el mejor periodo de la humanidad a nivel global, pero sigue habiendo los mismos problemas de siempre, que son las guerras o las diferencias enormes del que gasta 300.000 en un bolso y el que no tiene 300.000 en toda su vida"
"Yo nunca he perdido la visión de cuáles son mis orígenes, de cuál ha sido el esfuerzo de mis padres para ofrecerme una vida que verdaderamente no me correspondía en el sentido de tener acceso a muchas cosas que los demás niños y niñas del entorno no tenían"
"Rufino, ahora, estaría meneando el culo. Iría a todos los conciertos de música urbana, sería fan de lo último. Rufino describe perfectamente ese tipo de persona que, sin tener mal fondo, es un picaflor y se une a todas las modas que haya"
Luz Casal.- Nacida en Boimorto, A Coruña, María Luz Casal Paz es a sus 67 años una de las solistas más reconocidas de nuestro país. Las ventas de sus discos ascienden a más de cinco millones entre álbumes de estudio y recopilatorios, con temas inolvidables como 'Loca', 'Te dejé marchar', 'No me importa nada' o 'Besaré el suelo'. Este año el rey Felipe VI le concedió el título de marquesa por ser un exponente de la cultura y las artes. Ha superado dos veces un cáncer de mama
Luz Casal se lo permite todo. Porque quiere y porque se lo ha ganado. Y lo plasma donde mejor sabe, en un disco, este de diez canciones, tantas como formas tiene de entender el mundo, que define como el más inclasificable de su carrera.
- ¿Permitirse qué?
- Ser como soy, con lo atractivo y con lo menos interesante. Mostrar tus debilidades, tus obsesiones, todo. O sea, tener la franqueza necesaria para no fingir, que no es que lo haya hecho antes, ¿no? Hay mucha gente que considera que los que nos dedicamos a este mundo solemos tener varias capas de maquillaje. Yo estoy haciendo el ejercicio contrario: quitarme todas las máscaras y mostrarme como soy.
- ¿Por qué ahora?
- Porque te das cuenta de que lo menos atractivo es también interesante a nivel, digamos, artístico. Mostrar lo feo y lo vulgar también es interesante. Nunca he sido lo contrario de lo que soy íntimamente, pero se trata de tener la soltura y la franqueza de mostrarte como eres todo el rato. Pero sin herir. Como dice la letra de 'Me voy a permitir', "espero no molestar". Pero, bueno, en el caso de que hubiera algún tipo de molestia, entre tú y yo, prefiero yo (ríe).
- ¿Permitirse qué?
- Ser como soy, con lo atractivo y con lo menos interesante. Mostrar tus debilidades, tus obsesiones, todo. O sea, tener la franqueza necesaria para no fingir, que no es que lo haya hecho antes, ¿no? Hay mucha gente que considera que los que nos dedicamos a este mundo solemos tener varias capas de maquillaje. Yo estoy haciendo el ejercicio contrario: quitarme todas las máscaras y mostrarme como soy.
- ¿Por qué ahora?
- Porque te das cuenta de que lo menos atractivo es también interesante a nivel, digamos, artístico. Mostrar lo feo y lo vulgar también es interesante. Nunca he sido lo contrario de lo que soy íntimamente, pero se trata de tener la soltura y la franqueza de mostrarte como eres todo el rato. Pero sin herir. Como dice la letra de 'Me voy a permitir', "espero no molestar". Pero, bueno, en el caso de que hubiera algún tipo de molestia, entre tú y yo, prefiero yo (ríe).
- Eso se puede hacer cuando una está muy segura de sí misma o sabe que ya no tiene que demostrar nada.
- Claro, sí. No tener que hacer esfuerzos para complacer a la otra persona. Si no estás a gusto, pues te vas. Ya sé que hay momentos en la vida donde tienes que hacer esfuerzos, donde tienes que ser amable cuando verdaderamente la situación no lo es, pero al final todo consiste en evitar la mentira.
- Vaya lección de honestidad.
- Hay una manera de ser en mi carácter que es eso de: 'esto es lo que hay'. Si no te gusta, déjame a mi rollo. Y siempre ha sido así. Yo no he cantado en mi vida una canción que no haya sentido, para poder expresar algo de una manera honesta tienes que considerarlo propio. Tienes que meterte en el papel, como lo hace un buen actor, que se cree lo que está interpretando. Yo considero que, por más experiencia que pueda haber acumulado en lo profesional, todavía me queda muchísimo, no tengo la sensación de estar ni a la mitad del camino. Y lo creo firmemente. Entonces, eso me hace tener un espíritu rebelde y no aceptar las cosas porque sí. Al menos te tienes que hacer preguntas, ¿no? Aunque sepas casi de antemano que no vas a obtener respuesta.
- En el disco le canta a no ser perfecta. ¿Se lo han exigido mucho?
- No. Yo tengo una exigencia propia, sobre todo cuando vas más allá de tu mundo más íntimo, de tu yo, que es tener la mejor cara. Pero no me refiero solo a lo físico, sino a ser lo más amable o lo más inteligente posible. O sea, me gusta mostrar lo mejor de mí. Es como maquillarte. Cuando salgo de mi habitación, generalmente me pinto los labios. Y no me los pinto para él o para ella, me los pinto para mí, pero pensando siempre que, si alguien me ve, me vea lucida. Y eso lo amplío a todos los órdenes de la vida. Mostrar lo mejor de mí misma es mi manera de relacionarme con la gente. Y cuando sale lo peor de mí misma, pues ha salido, qué le vamos a hacer.
- ¿Siente que ha roto muchos techos de cristal?
- No tengo mucha idea de lo que significo para mucha gente. Quizás porque siempre he tenido temor a que si sé que soy importante para otra persona, eso me haga vanagloriarme o crecerme en mi autoestima. Yo empecé en la música muy pequeña, y siempre he intentado hacer lo que estoy haciendo ahora, ser lo más íntegra posible, la mejor intérprete posible, ir creciendo como autora, como compositora y teniendo control en el estudio. En fin, ir creciendo profesionalmente. Ahora, lo que yo haya hecho, si ha servido para que otras mujeres lo hayan tenido más fácil, pues, sinceramente, parece una evidencia, pero yo no lo tengo como parte de mi mochila.
- De hecho, en el disco homenajea en cierto modo a las mujeres. ¿Cuáles son sus referentes?
- Las de mi infancia y preadolescencia, que eran las grandes intérpretes. Desde Piaf, a la Niña de los Peines, Concha Piquer, Janis Joplin, Amalia Rodríguez o Ella Fitzgerald. O a las propias de este momento. Mujeres que tienen 28 años, como es el caso de Raye, que tienen una solidez como músico impresionante. Algunas veces pienso que incluso se aprende de aquello que no te gusta, ¿no? Por lo menos, te sirve para decir: 'esto no, por ahí no'.
- ¿Le gustan las modas musicales de ahora?
- Todos los géneros tienen cosas sobresalientes. A ver, siempre ha sido así, siempre habrá intérpretes y propuestas que te interesen más o menos o que te provoquen rechazo. A mí me interesa saber qué es lo que hay, lo que se escucha. Es decir, estar en el presente. No es que hace veinte años se hicieran canciones mejores, que, según en qué género, sí, sino que cada generación necesita tener su propia música, su propia estética, su propio lenguaje, y rechazar eso es quedarte atrás. Yo tengo respeto por la gente joven que se atreve, que hace o que copia. Me da igual. Pero yo le presto atención a lo que hay y a ciertos fenómenos, e intento entenderlos, no me quedo anclada.
- ¿Y se atrevería con alguno?
- Sé de lo que soy capaz. Por eso sé que hay propuestas actuales que jamás en la vida llegaré a hacer, porque seré incapaz, o no tendré la soltura ni el talento. Pero eso no impide que lo escuche, que lo vea o que acuda a un concierto determinado.
- No obstante, presenta su disco más inclasificable.
- Inclasificable como yo (ríe). Tener una etiqueta al final siempre es una manera de limitar tu libertad. Yo estoy en la música para ser una persona libre y mostrar lo que yo quiera compartir con los demás. En el momento en que eres esto como cantante o esto como músico, es como si cualquier otro género ya fuera imposible que lo tocaras. Yo me he negado a eso toda mi vida y desde el primer álbum lo he demostrado, a las claras y sin cortarme un pelo. Cuando grabé las canciones para la película de Pedro Almodóvar, mucha gente pensaba que me iban a tirar a los cocodrilos por dejar de hacer rock. Y no es que dejara de hacer rock, es que ampliaba mi manera de hacer música.
- Tantas capas artísticas como caras tiene Luz Casal. ¿Destaca alguna por encima de otra?
- No. Eso es como que te pregunten a quién quieres más, si a mamá o a papá. Algunos lo tienen claro; yo, no. Yo, dependiendo de lo que quiera expresar, elijo un género u otro. Uso los que más o menos domino y me desarrollo según lo que quiera decir. La música te da múltiples posibilidades y ofrece una especie de abanico estilístico que hace que una cantante como yo se mueva con naturalidad.
- Cronista de lo cotidiano, ¿cómo ve el mundo de hoy?
- Pues que necesita ser mejorado. Probablemente vivamos el mejor periodo de la humanidad a nivel global, pero sigue habiendo los mismos problemas de siempre, que son las guerras o las diferencias enormes del que gasta 300.000 en un bolso y el que no tiene 300.000 en toda su vida.
- Hace unos meses recibió el marquesado de Luz y Paz. ¿Le hace perder el foco?
- Yo nunca he perdido la visión de cuáles son mis orígenes, de cuál ha sido el esfuerzo de mis padres para ofrecerme una vida que verdaderamente no me correspondía en el sentido de tener acceso a muchas cosas que los demás niños y niñas del entorno no tenían. Es como empezar desde abajo en tu trabajo, pones en valor el esfuerzo, el compañerismo, muchas cosas. Si el éxito, por ejemplo, me hubiera aparecido cuando empecé a subirme a un escenario, lo mismo me habría vuelto loca. Yo creo que no perder de vista ese tipo de cosas te hace ser humilde y darle importancia a cualquier cosa que te ofrezca la vida y que te guste. En el caso de los premios, por ejemplo, siempre me ha parecido que debo de agradecerlos, sea de una asociación de pocos integrantes o el premio más importante.
- ¿Y qué es para usted el éxito?
- Para mí el éxito es saber que una de mis canciones ha servido para alguien. Ese es el mayor de los éxitos. Ahora, ese éxito multiplicado por varios ceros, bueno, pues está muy bien y creo que es a lo que aspiran todos los colegas que conozco. En esta profesión, la de la música, que necesitas al público, siempre tienes la ambición de crecer más y de llegar a más gente. Pero, para mí, empieza con esa persona que en un momento dado te dice: 'esta canción me ayudó a superar un mal trago'. Ese para mí es el éxito, que trae como consecuencia el agradecimiento. Decir: '¡he hecho algo que sirve para alguien!' (ríe).
- Lo que ha hecho es muchas canciones que permanecerán para siempre. Yo me quedo con 'Besaré el suelo'. ¿Usted?
- Esa es una canción verdaderamente de intérprete. Creo que es, junto con 'Te dejé marchar', de las canciones que, a nivel cantante, como intérprete, son más poderosas de mi repertorio. Quizás también 'Un año de amor', pero estas dos tienen un desgarro que, por la razón que sea, a mí me queda bien en según qué momento.
- ¿Qué estaría haciendo ahora Rufino?
- Estaría meneando el culo, sin ninguna duda. Iría a todos los conciertos de música urbana, sería fan de lo último. 'Rufino' describe perfectamente ese tipo de persona que, sin tener mal fondo, es un picaflor y se une a todas las modas que haya. O sea, que define bien a esos personajes que había a principios de los años 80, pero extensible al día de hoy. Y sigue siendo una canción que demanda la gente y que hacemos con gusto, porque para eso estamos en el escenario.
- Y usted, ¿se quitará algún día los pantalones de cuero?
- No. Son totales, dan una sensación muy poderosa. Sí, me gustan. Aparte, me sirven para tener una comodidad mayor en el escenario. El cuero me gusta. ¡Mi chupilla! Mi chupilla de cuero que esté cerca.
(Daniel Mateo, 20 Minutos, 03-12-25)
- Claro, sí. No tener que hacer esfuerzos para complacer a la otra persona. Si no estás a gusto, pues te vas. Ya sé que hay momentos en la vida donde tienes que hacer esfuerzos, donde tienes que ser amable cuando verdaderamente la situación no lo es, pero al final todo consiste en evitar la mentira.
- Vaya lección de honestidad.
- Hay una manera de ser en mi carácter que es eso de: 'esto es lo que hay'. Si no te gusta, déjame a mi rollo. Y siempre ha sido así. Yo no he cantado en mi vida una canción que no haya sentido, para poder expresar algo de una manera honesta tienes que considerarlo propio. Tienes que meterte en el papel, como lo hace un buen actor, que se cree lo que está interpretando. Yo considero que, por más experiencia que pueda haber acumulado en lo profesional, todavía me queda muchísimo, no tengo la sensación de estar ni a la mitad del camino. Y lo creo firmemente. Entonces, eso me hace tener un espíritu rebelde y no aceptar las cosas porque sí. Al menos te tienes que hacer preguntas, ¿no? Aunque sepas casi de antemano que no vas a obtener respuesta.
- En el disco le canta a no ser perfecta. ¿Se lo han exigido mucho?
- No. Yo tengo una exigencia propia, sobre todo cuando vas más allá de tu mundo más íntimo, de tu yo, que es tener la mejor cara. Pero no me refiero solo a lo físico, sino a ser lo más amable o lo más inteligente posible. O sea, me gusta mostrar lo mejor de mí. Es como maquillarte. Cuando salgo de mi habitación, generalmente me pinto los labios. Y no me los pinto para él o para ella, me los pinto para mí, pero pensando siempre que, si alguien me ve, me vea lucida. Y eso lo amplío a todos los órdenes de la vida. Mostrar lo mejor de mí misma es mi manera de relacionarme con la gente. Y cuando sale lo peor de mí misma, pues ha salido, qué le vamos a hacer.
- ¿Siente que ha roto muchos techos de cristal?
- No tengo mucha idea de lo que significo para mucha gente. Quizás porque siempre he tenido temor a que si sé que soy importante para otra persona, eso me haga vanagloriarme o crecerme en mi autoestima. Yo empecé en la música muy pequeña, y siempre he intentado hacer lo que estoy haciendo ahora, ser lo más íntegra posible, la mejor intérprete posible, ir creciendo como autora, como compositora y teniendo control en el estudio. En fin, ir creciendo profesionalmente. Ahora, lo que yo haya hecho, si ha servido para que otras mujeres lo hayan tenido más fácil, pues, sinceramente, parece una evidencia, pero yo no lo tengo como parte de mi mochila.
- De hecho, en el disco homenajea en cierto modo a las mujeres. ¿Cuáles son sus referentes?
- Las de mi infancia y preadolescencia, que eran las grandes intérpretes. Desde Piaf, a la Niña de los Peines, Concha Piquer, Janis Joplin, Amalia Rodríguez o Ella Fitzgerald. O a las propias de este momento. Mujeres que tienen 28 años, como es el caso de Raye, que tienen una solidez como músico impresionante. Algunas veces pienso que incluso se aprende de aquello que no te gusta, ¿no? Por lo menos, te sirve para decir: 'esto no, por ahí no'.
- ¿Le gustan las modas musicales de ahora?
- Todos los géneros tienen cosas sobresalientes. A ver, siempre ha sido así, siempre habrá intérpretes y propuestas que te interesen más o menos o que te provoquen rechazo. A mí me interesa saber qué es lo que hay, lo que se escucha. Es decir, estar en el presente. No es que hace veinte años se hicieran canciones mejores, que, según en qué género, sí, sino que cada generación necesita tener su propia música, su propia estética, su propio lenguaje, y rechazar eso es quedarte atrás. Yo tengo respeto por la gente joven que se atreve, que hace o que copia. Me da igual. Pero yo le presto atención a lo que hay y a ciertos fenómenos, e intento entenderlos, no me quedo anclada.
- ¿Y se atrevería con alguno?
- Sé de lo que soy capaz. Por eso sé que hay propuestas actuales que jamás en la vida llegaré a hacer, porque seré incapaz, o no tendré la soltura ni el talento. Pero eso no impide que lo escuche, que lo vea o que acuda a un concierto determinado.
- No obstante, presenta su disco más inclasificable.
- Inclasificable como yo (ríe). Tener una etiqueta al final siempre es una manera de limitar tu libertad. Yo estoy en la música para ser una persona libre y mostrar lo que yo quiera compartir con los demás. En el momento en que eres esto como cantante o esto como músico, es como si cualquier otro género ya fuera imposible que lo tocaras. Yo me he negado a eso toda mi vida y desde el primer álbum lo he demostrado, a las claras y sin cortarme un pelo. Cuando grabé las canciones para la película de Pedro Almodóvar, mucha gente pensaba que me iban a tirar a los cocodrilos por dejar de hacer rock. Y no es que dejara de hacer rock, es que ampliaba mi manera de hacer música.
- Tantas capas artísticas como caras tiene Luz Casal. ¿Destaca alguna por encima de otra?
- No. Eso es como que te pregunten a quién quieres más, si a mamá o a papá. Algunos lo tienen claro; yo, no. Yo, dependiendo de lo que quiera expresar, elijo un género u otro. Uso los que más o menos domino y me desarrollo según lo que quiera decir. La música te da múltiples posibilidades y ofrece una especie de abanico estilístico que hace que una cantante como yo se mueva con naturalidad.
- Cronista de lo cotidiano, ¿cómo ve el mundo de hoy?
- Pues que necesita ser mejorado. Probablemente vivamos el mejor periodo de la humanidad a nivel global, pero sigue habiendo los mismos problemas de siempre, que son las guerras o las diferencias enormes del que gasta 300.000 en un bolso y el que no tiene 300.000 en toda su vida.
- Hace unos meses recibió el marquesado de Luz y Paz. ¿Le hace perder el foco?
- Yo nunca he perdido la visión de cuáles son mis orígenes, de cuál ha sido el esfuerzo de mis padres para ofrecerme una vida que verdaderamente no me correspondía en el sentido de tener acceso a muchas cosas que los demás niños y niñas del entorno no tenían. Es como empezar desde abajo en tu trabajo, pones en valor el esfuerzo, el compañerismo, muchas cosas. Si el éxito, por ejemplo, me hubiera aparecido cuando empecé a subirme a un escenario, lo mismo me habría vuelto loca. Yo creo que no perder de vista ese tipo de cosas te hace ser humilde y darle importancia a cualquier cosa que te ofrezca la vida y que te guste. En el caso de los premios, por ejemplo, siempre me ha parecido que debo de agradecerlos, sea de una asociación de pocos integrantes o el premio más importante.
- ¿Y qué es para usted el éxito?
- Para mí el éxito es saber que una de mis canciones ha servido para alguien. Ese es el mayor de los éxitos. Ahora, ese éxito multiplicado por varios ceros, bueno, pues está muy bien y creo que es a lo que aspiran todos los colegas que conozco. En esta profesión, la de la música, que necesitas al público, siempre tienes la ambición de crecer más y de llegar a más gente. Pero, para mí, empieza con esa persona que en un momento dado te dice: 'esta canción me ayudó a superar un mal trago'. Ese para mí es el éxito, que trae como consecuencia el agradecimiento. Decir: '¡he hecho algo que sirve para alguien!' (ríe).
- Lo que ha hecho es muchas canciones que permanecerán para siempre. Yo me quedo con 'Besaré el suelo'. ¿Usted?
- Esa es una canción verdaderamente de intérprete. Creo que es, junto con 'Te dejé marchar', de las canciones que, a nivel cantante, como intérprete, son más poderosas de mi repertorio. Quizás también 'Un año de amor', pero estas dos tienen un desgarro que, por la razón que sea, a mí me queda bien en según qué momento.
- ¿Qué estaría haciendo ahora Rufino?
- Estaría meneando el culo, sin ninguna duda. Iría a todos los conciertos de música urbana, sería fan de lo último. 'Rufino' describe perfectamente ese tipo de persona que, sin tener mal fondo, es un picaflor y se une a todas las modas que haya. O sea, que define bien a esos personajes que había a principios de los años 80, pero extensible al día de hoy. Y sigue siendo una canción que demanda la gente y que hacemos con gusto, porque para eso estamos en el escenario.
- Y usted, ¿se quitará algún día los pantalones de cuero?
- No. Son totales, dan una sensación muy poderosa. Sí, me gustan. Aparte, me sirven para tener una comodidad mayor en el escenario. El cuero me gusta. ¡Mi chupilla! Mi chupilla de cuero que esté cerca.
(Daniel Mateo, 20 Minutos, 03-12-25)