Activista venezolana
- Me considero una mujer sensible, romántica aunque no lo parezca, empática y comprometida con la justicia, la integración y la participación cívica. Soy muy de mis amigos, los veo como familia; para mí, mis amigos son un tesoro. Mis amigos me dicen que soy muy polifacética: me interesa la política, el anime, la música (casi todos los géneros), el arte, datos random. No podría encasillarme en una sola cosa, pero todo lo que hago lo hago con el corazón.
- ¿Qué es lo más difícil de explicar sobre la situación en Venezuela a quien no la ha vivido?
- Es complejo. Lo único que puedo decir es que todos los días siento mi país muy en el corazón. Es difícil explicar que Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, pero que está entre los países con mayor población pobre. Que, a pesar de ser rico en oro, petróleo y minerales, no contamos con servicios básicos decentes. Que estamos entre los países con mayor tasa de criminalidad, pero que a la vez la gente allá es muy buena, muy dulce. Todo sobre Venezuela es difícil de explicar. Yo, cuando vivía en Venezuela, tenía que escoger si lo que tenía de dinero lo usaba para sacar copias y estudiar o para desayunar. Pero, sobre todo, amamos profundamente nuestro país. Es difícil explicar todas las veces que nos sentimos derrotados, pero aun así, en cada oportunidad seguíamos dándolo todo y con la esperanza renovada. Es difícil explicar como, aun viviendo tantos fraudes electorales, seguimos creyendo en el voto. Así es Venezuela para mí.
- ¿Crees que en Europa somos conscientes de lo frágil que puede llegar a ser la democracia si no se cuida?
- No puedo hablarte con tanta seguridad sobre Europa, pero lo que veo en España, tras ocho años viviendo aquí, es que la gente está muy polarizada. Creo que, en efecto, tienen conciencia de las consecuencias que puede sufrir una nación con malos gobernantes, pero también encuentro mucha intolerancia. Yo puedo no estar de acuerdo con algo, pero lo que nunca voy a hacer es insultarte o hacer lo posible para que no emitas tu opinión. Debemos defender nuestros ideales sin caer en agresiones u ofensas. Una democracia es democracia precisamente porque existe la pluralidad de ideas, y eso es lo que debemos defender.
- Sí, me preocupa. Es de lo que hablaba en la pregunta anterior. Veo poca tolerancia. Hay un segmento, tanto de izquierda como de derecha, que quiere vender soluciones fáciles a problemas muy complejos. Y la gente está comprando eso; de verdad piensan que limitando libertades se solucionarán todos los problemas políticos, económicos y sociales que existen hoy en España. Lo principal por lo que creo que todos deberíamos estar preocupados ahora mismo en España, para mí, son todos los casos de corrupción que hay ahora mismo en el entorno del gobierno. ¿Cuánto más vamos a permitir? Merecemos transparencia.
- En 2024 llevaste a cabo una huelga para exigir la apertura del registro electoral en los consulados. ¿Qué te empujó a tomar una decisión tan extrema?
- Para mí no fue una decisión extrema. Extremo me parecía lo que estaba ocurriendo: que, faltando poco para que se llevasen a cabo las elecciones presidenciales, no teníamos abierto el registro electoral de los consulados del mundo para que los venezolanos en el extranjero pudiéramos votar. Siempre he estado pendiente del tema de Venezuela, a pesar de los años que llevo fuera, y en mi país siempre estuve al frente de las protestas. Venezuela, para mí, es uno de los amores más grandes que puedo sentir. Para mí no podía hacer otra cosa más que esa; las huelgas de hambre son la muestra más pacífica de protesta. Y eso era lo que quería transmitir: que, de forma pacífica pero contundente, podemos hacer respetar nuestros derechos. Tal vez fue extremo, pero la situación lo requería. La noticia se hizo viral a nivel mundial y más venezolanos en el mundo se sumaron a protestar frente a los consulados. Y volvería a hacerlo sin dudarlo.
- Hace unos meses que fuiste madre. ¿Qué Venezuela te gustaría que conociese tu hija?
- Quisiera que conociera esa Venezuela libre donde los niños podían tranquilamente andar en bici sin miedo a que les roben, donde los niños jugaban y no conocían lo que era un contexto político; hoy en día es común ver niños jugando a guarimberos y guardias (guarimbero es como el chavismo se refiere a los manifestantes). Quisiera que mi hija conociera esa Venezuela donde podíamos comer lo que quisiéramos sin esperar una caja de alimentos del gobierno. Para algunos niños, comer una manzana ya es un lujo que solo ven en las películas.
(Newsletter España Mejor, 09-01-26)
- ¿Quién es Lorena?
- Me considero una mujer sensible, romántica aunque no lo parezca, empática y comprometida con la justicia, la integración y la participación cívica. Soy muy de mis amigos, los veo como familia; para mí, mis amigos son un tesoro. Mis amigos me dicen que soy muy polifacética: me interesa la política, el anime, la música (casi todos los géneros), el arte, datos random. No podría encasillarme en una sola cosa, pero todo lo que hago lo hago con el corazón.
- ¿Qué es lo más difícil de explicar sobre la situación en Venezuela a quien no la ha vivido?
- Es complejo. Lo único que puedo decir es que todos los días siento mi país muy en el corazón. Es difícil explicar que Venezuela es el país con las mayores reservas de petróleo del mundo, pero que está entre los países con mayor población pobre. Que, a pesar de ser rico en oro, petróleo y minerales, no contamos con servicios básicos decentes. Que estamos entre los países con mayor tasa de criminalidad, pero que a la vez la gente allá es muy buena, muy dulce. Todo sobre Venezuela es difícil de explicar. Yo, cuando vivía en Venezuela, tenía que escoger si lo que tenía de dinero lo usaba para sacar copias y estudiar o para desayunar. Pero, sobre todo, amamos profundamente nuestro país. Es difícil explicar todas las veces que nos sentimos derrotados, pero aun así, en cada oportunidad seguíamos dándolo todo y con la esperanza renovada. Es difícil explicar como, aun viviendo tantos fraudes electorales, seguimos creyendo en el voto. Así es Venezuela para mí.
- ¿Crees que en Europa somos conscientes de lo frágil que puede llegar a ser la democracia si no se cuida?
- No puedo hablarte con tanta seguridad sobre Europa, pero lo que veo en España, tras ocho años viviendo aquí, es que la gente está muy polarizada. Creo que, en efecto, tienen conciencia de las consecuencias que puede sufrir una nación con malos gobernantes, pero también encuentro mucha intolerancia. Yo puedo no estar de acuerdo con algo, pero lo que nunca voy a hacer es insultarte o hacer lo posible para que no emitas tu opinión. Debemos defender nuestros ideales sin caer en agresiones u ofensas. Una democracia es democracia precisamente porque existe la pluralidad de ideas, y eso es lo que debemos defender.
- Hay estudios que muestran que una parte importante de los jóvenes españoles estaría dispuesta a aceptar un sistema con derechos más limitados. ¿Te preocupa este dato? ¿Qué crees que explica esta tendencia?
- Sí, me preocupa. Es de lo que hablaba en la pregunta anterior. Veo poca tolerancia. Hay un segmento, tanto de izquierda como de derecha, que quiere vender soluciones fáciles a problemas muy complejos. Y la gente está comprando eso; de verdad piensan que limitando libertades se solucionarán todos los problemas políticos, económicos y sociales que existen hoy en España. Lo principal por lo que creo que todos deberíamos estar preocupados ahora mismo en España, para mí, son todos los casos de corrupción que hay ahora mismo en el entorno del gobierno. ¿Cuánto más vamos a permitir? Merecemos transparencia.
- En 2024 llevaste a cabo una huelga para exigir la apertura del registro electoral en los consulados. ¿Qué te empujó a tomar una decisión tan extrema?
- Para mí no fue una decisión extrema. Extremo me parecía lo que estaba ocurriendo: que, faltando poco para que se llevasen a cabo las elecciones presidenciales, no teníamos abierto el registro electoral de los consulados del mundo para que los venezolanos en el extranjero pudiéramos votar. Siempre he estado pendiente del tema de Venezuela, a pesar de los años que llevo fuera, y en mi país siempre estuve al frente de las protestas. Venezuela, para mí, es uno de los amores más grandes que puedo sentir. Para mí no podía hacer otra cosa más que esa; las huelgas de hambre son la muestra más pacífica de protesta. Y eso era lo que quería transmitir: que, de forma pacífica pero contundente, podemos hacer respetar nuestros derechos. Tal vez fue extremo, pero la situación lo requería. La noticia se hizo viral a nivel mundial y más venezolanos en el mundo se sumaron a protestar frente a los consulados. Y volvería a hacerlo sin dudarlo.
- Hace unos meses que fuiste madre. ¿Qué Venezuela te gustaría que conociese tu hija?
- Quisiera que conociera esa Venezuela libre donde los niños podían tranquilamente andar en bici sin miedo a que les roben, donde los niños jugaban y no conocían lo que era un contexto político; hoy en día es común ver niños jugando a guarimberos y guardias (guarimbero es como el chavismo se refiere a los manifestantes). Quisiera que mi hija conociera esa Venezuela donde podíamos comer lo que quisiéramos sin esperar una caja de alimentos del gobierno. Para algunos niños, comer una manzana ya es un lujo que solo ven en las películas.
(Newsletter España Mejor, 09-01-26)